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España se queda sin geólogos: la profesión con futuro que casi nadie elige

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España se queda sin geólogos: la profesión con futuro que casi nadie elige 

Hay profesiones que hacen mucho ruido en las conversaciones sobre futuro: inteligencia artificial, programación, ciberseguridad, datos. Luego están las que trabajan en silencio, literalmente bajo nuestros pies. La geología pertenece a ese segundo grupo. No suele aparecer en los rankings más brillantes de carreras de moda, pero España la necesita cada vez más. 

Según datos publicados por El País, entre los cursos 2015-2016 y 2023-2024 la carrera de Geología perdió el 26,7% de los alumnos de primero y el 37% de los graduados. Dicho de forma sencilla: hay menos jóvenes entrando, menos profesionales saliendo y más sectores preguntando dónde están. 

Una carrera discreta en un país que la necesita mucho 

La geología no va solo de fósiles, volcanes o excursiones con martillo, aunque esa imagen tenga su encanto de documental de domingo. Un geólogo puede trabajar en gestión del agua, suelos contaminados, obras públicas, riesgos naturales, minería, energía geotérmica, transición verde o estudios ambientales. 

En un país con sequías, inundaciones, incendios, presión urbanística y necesidad de recursos, entender el terreno no es un lujo académico. Es una herramienta para tomar mejores decisiones. Dónde construir, cómo prevenir daños, qué zonas tienen riesgo, cómo proteger acuíferos o qué materiales necesita la industria verde son preguntas que no se responden solo desde una oficina con un Excel abierto. 

No todo el futuro lleva teclado 

Durante años se ha repetido que las mejores oportunidades estaban en el mundo digital. Y es verdad que muchas están ahí. Pero el mercado laboral no vive únicamente en una pantalla. También necesita perfiles técnicos capaces de mirar el suelo, el agua, las montañas, las costas y los materiales con criterio profesional. 

La transición energética, por ejemplo, no ocurre por arte de PowerPoint. Necesita minerales, estudios del subsuelo, planificación ambiental y profesionales que sepan evaluar riesgos. Lo mismo sucede con la adaptación al cambio climático. Cuando llegan lluvias intensas, sequías o movimientos del terreno, la geología deja de parecer una asignatura lejana y se convierte en una pieza de seguridad pública. 

Por qué casi nadie la elige 

Una parte del problema empieza antes de la universidad. Si una materia apenas aparece en el instituto, es difícil que despierte vocaciones. Muchos estudiantes terminan Bachillerato sin saber qué hace realmente un geólogo, más allá de cuatro ideas sueltas sobre rocas y volcanes. 

También pesa la falta de visibilidad. Un adolescente puede imaginar con facilidad a un médico, un abogado, un diseñador o un programador. Imaginar a un geólogo trabajando en una empresa ambiental, en una obra pública, en una consultora de riesgos o en un proyecto de energías renovables cuesta más, simplemente porque casi nadie se lo ha contado. 

Una oportunidad para jóvenes y personas que buscan reorientarse 

Para quienes están eligiendo estudios, la lección es clara: no todas las carreras con futuro son las que más suenan. Algunas pasan por debajo del radar y precisamente por eso pueden ofrecer salidas interesantes. Geología no será una opción para todo el mundo, pero sí puede serlo para personas curiosas, con interés por la ciencia, el territorio, el medio ambiente y el trabajo técnico. 

También es un mensaje para familias, orientadores y centros educativos. Hablar de empleabilidad no debería reducirse a repetir siempre las mismas cinco profesiones. Hay sectores que necesitan talento y no lo encuentran porque nadie mira hacia ellos a tiempo. 

El mercado también necesita vocaciones menos obvias 

España no se queda sin geólogos de un día para otro. El hueco se forma despacio: menos estudiantes, menos graduados, menos docentes, menos presencia en las aulas y menos conocimiento social de la profesión. Pero cuando el país necesita expertos en agua, energía, suelos o riesgos naturales, esa ausencia se nota. 

Quizá el futuro laboral no consista solo en perseguir la carrera más popular, sino en detectar dónde habrá trabajo aunque todavía no esté de moda. A veces la oportunidad no está en la pantalla más luminosa, sino unos metros más abajo.