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Casi la mitad del empleo creado en España corresponde a trabajadores extranjeros

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Casi la mitad del empleo creado en España corresponde a trabajadores extranjeros 

España sumó 486.000 ocupados durante el segundo trimestre de 2026. Detrás de este crecimiento aparece un dato que ayuda a entender cómo está cambiando el mercado laboral: 240.000 de los nuevos trabajadores tenían nacionalidad extranjera, mientras que 246.000 pertenecían al grupo de ciudadanos españoles, donde el INE incluye también a las personas con doble nacionalidad. 

Esto significa que los extranjeros aportaron casi la mitad del aumento del empleo registrado entre abril y junio. Su presencia ya no puede considerarse un fenómeno limitado a determinadas campañas agrícolas o turísticas. Se ha convertido en una pieza importante del mercado laboral español. 

Más de 3,4 millones de afiliados extranjeros 

En junio, la Seguridad Social registró una media de 3.446.178 afiliados extranjeros, la cifra más alta alcanzada hasta ahora. Este colectivo representaba ya el 15,4% del total de personas afiliadas en España. 

En comparación con el mismo mes del año anterior, el número de trabajadores extranjeros aumentó en más de 350.000, un crecimiento del 11,31%. El empleo total avanzó a un ritmo menor durante ese periodo, lo que confirma el peso creciente de la población extranjera en la creación de puestos de trabajo. 

Los ciudadanos de Marruecos formaban el grupo más numeroso, con más de 422.000 afiliados. A continuación se situaban los trabajadores procedentes de Rumanía, Colombia, Venezuela, Italia, China, Perú y Ucrania. 

Una presencia que va más allá de la hostelería 

Los trabajadores extranjeros siguen siendo especialmente relevantes en sectores que tienen dificultades para encontrar personal. En la hostelería representaban alrededor del 31,5% de los afiliados, mientras que en la agricultura alcanzaban el 28,9% y en la construcción, el 25,9%. 

También tienen una presencia destacada en el transporte, los servicios administrativos, el trabajo doméstico y la atención a personas dependientes. Al mismo tiempo, aumenta su participación en actividades como las telecomunicaciones, la programación informática y otros empleos que requieren formación especializada. 

La imagen del trabajador extranjero vinculado únicamente a puestos temporales o poco cualificados encaja cada vez menos con la realidad. Además de cubrir vacantes difíciles, muchos profesionales desarrollan su carrera en sectores técnicos, crean empresas o trabajan por cuenta propia. 

El crecimiento no implica sustituir a los trabajadores españoles 

Los datos no indican que el aumento del empleo extranjero se esté produciendo a costa de los trabajadores españoles. Durante el segundo trimestre, la ocupación creció de forma muy similar en ambos grupos y el desempleo disminuyó tanto entre los ciudadanos españoles como entre los extranjeros. 

Una de las diferencias se encuentra en la estructura de edad. Entre la población extranjera existe una proporción mayor de personas en edad laboral, lo que contribuye a que su tasa de actividad sea más elevada. 

También está cambiando la estabilidad de sus contratos. La mayoría de los trabajadores extranjeros afiliados cuenta ya con un contrato indefinido, mientras que el peso de la temporalidad se ha reducido durante los últimos años.

 

Un mercado laboral cada vez más internacional 

Para las empresas, esta evolución obliga a adaptar los procesos de selección. Las ofertas deben explicar con claridad el salario, el horario, el tipo de contrato, el nivel de español necesario y los requisitos legales para ocupar el puesto. 

También resulta importante facilitar la integración en los equipos, evitar barreras innecesarias y reconocer correctamente la experiencia o las titulaciones obtenidas en otros países. 

La contratación de trabajadores extranjeros no debe utilizarse para ofrecer peores condiciones. Las normas sobre salario, jornada, descansos, seguridad y protección laboral se aplican de la misma manera, con independencia de la nacionalidad del empleado. 

La economía española necesita trabajadores en sectores muy distintos, desde la hostelería y la construcción hasta la sanidad, la logística y la tecnología. Los datos muestran que una parte creciente de esas vacantes está siendo cubierta por personas nacidas fuera de España.