Logo Jober.es

Cursos cortos que sí cuentan: las microcredenciales ganan peso en el currículum

Microcredenciales: cursos cortos que ganan peso en el CV

Equipo editorial de Jober · Publicado · Actualizado

Compartir:

Cursos cortos que sí cuentan: las microcredenciales ganan peso en el currículum 

Volver a estudiar no siempre significa matricularse en una carrera de cuatro años o empezar un máster que ocupará todas las tardes durante meses. 

Las universidades españolas están apostando cada vez más por otra fórmula: formaciones breves, muy específicas y pensadas para adquirir una competencia concreta. Se llaman microcredenciales y están creciendo especialmente en áreas donde los conocimientos cambian rápido, como inteligencia artificial, ciberseguridad, sostenibilidad o economía digital. 

La idea es sencilla: aprender justo aquello que necesitas sin volver a empezar tu formación desde cero. 

De 20 cursos previstos a más de 80 

El crecimiento ha sido rápido. La UNED, por ejemplo, tenía inicialmente el objetivo de ofrecer 20 microcredenciales y ha terminado superando las 80. Entre las más demandadas aparecen temas relacionados con inteligencia artificial, big data, ciberseguridad y sociedad digital. 

Otras universidades han seguido el mismo camino. La Universitat Oberta de Catalunya prevé ofrecer 121 microcredenciales durante el curso 2026-2027, mientras que la Universidad de Zaragoza ya ha aprobado más de 300. 

La Universidad de Barcelona fue todavía más lejos: puso en marcha 262 durante el último curso y calcula que podría llegar a unas 900 en julio de 2027. 

No todas están relacionadas con tecnología. También hay programas sobre educación, desarrollo territorial, sostenibilidad e incluso cuidados a domicilio, un sector que está viviendo una fuerte profesionalización. 

¿Qué diferencia a una microcredencial de un curso cualquiera? 

La principal diferencia está en su diseño. No buscan ofrecer una formación general, sino acreditar una habilidad o un conjunto muy concreto de competencias. 

  • Son cortas: muchas tienen entre 2 y 5 créditos ECTS.
  • Son flexibles: pueden ser presenciales, online o híbridas.
  • Se centran en habilidades aplicables: desde herramientas digitales hasta conocimientos técnicos específicos.
  • Incluyen una acreditación verificable: algo que puede incorporarse al perfil profesional o al currículum.
  • Pueden combinarse: algunas están diseñadas para acumularse y formar itinerarios educativos más amplios. 

Los reclutadores empiezan a mirarlas de otra manera 

Una microcredencial probablemente no sustituirá a una FP, un grado universitario o años de experiencia. Tampoco debería presentarse como tal. 

Pero puede servir para responder a una pregunta cada vez más habitual en una entrevista: “¿sabes utilizar esta herramienta concreta?” 

Desde el sector de selección ya se observa un mayor interés por este tipo de formación práctica como complemento a estudios más amplios. 

En áreas que evolucionan con rapidez, haber aprendido recientemente una herramienta de inteligencia artificial, una solución de análisis de datos o una técnica de ciberseguridad puede aportar más información sobre las capacidades actuales de un candidato que un título obtenido hace diez años. 

El 94% dice que la experiencia ha merecido la pena 

La Universidad de Zaragoza ha recogido más de 2.100 encuestas entre participantes de sus programas de microcredenciales. El 94% se declaró satisfecho. 

Los alumnos destacan principalmente la posibilidad de actualizar conocimientos en poco tiempo, adquirir competencias demandadas por las empresas y mejorar sus opciones profesionales. 

Y ahí está probablemente una de las claves de este modelo. No todo el mundo necesita reinventar su carrera. A veces basta con añadir una pieza que falta. 

Estudiar ya no tiene por qué ser una etapa cerrada 

Durante mucho tiempo, el esquema era bastante lineal: estudiar primero, trabajar después. 

La velocidad con la que cambian la tecnología y algunas profesiones está desdibujando esa frontera. Una persona puede necesitar aprender algo nuevo a los 30, 40 o 55 años sin querer regresar durante varios cursos a un aula. 

Las microcredenciales encajan precisamente ahí: entre un tutorial de internet y una titulación completa. 

No prometen convertir a nadie en experto después de unas semanas. Pero pueden ofrecer algo cada vez más valioso: una forma rápida de actualizar conocimientos sin detener toda la vida profesional para hacerlo.